Me sobran las sonrisas que sin querer he reservado.

domingo, 23 de enero de 2011

Bye bye.

Este blog queda cerrado.
Quiero empezar de nuevo en un lugar mejor (?) así que he decidido abrir un nuevo blog.
Si queréis leerme y seguirme por allí, os dejo aquí la dirección.
Muchas gracias a todos los que me habéis apoyado mientras he escrito aquí, sinceramente, espero veros comentar por mi otro blog, por favor.
No soy nada sin vosotros.
Os espero allí.
Atte: La antigua wL-x.

miércoles, 19 de enero de 2011

No quiero volver a saber que ha llorado;

Debo reconocer que es listo, lo está viendo venir. Ve venir lo que yo le niego pero que él sabe perfectamente, que esto no durará mucho, que ya no lo necesito de la misma manera, que quizás nunca lo necesité. Y me duele decirlo, llevo casi tres meses obligándome a quererle, haciendo lo posible para necesitarle, y nada ha funcionado. Lo quiero como un amigo y seguramente echaré de menos sus besos, sus "te quiero", nuestros juegos, esos de los que nadie más tiene conciencia. Pero a pesar de todo esto que estoy diciendo, no soporto saber que ha llorado por mí. Ojalá, ojalá, no me quisiera de esa manera. En esta ocasión me gustaría ser sólo un capricho. ¡No quiero hacerle daño! Y en cambio, ya he empezado a hacerlo.

Me gustaría amarte con todas mis fuerzas, pero hasta ahora sólo he logrado engañarme. No quiero que pienses que cada "te quiero" era falso. Ni las lágrimas que lloré aquel día porque no quería despedirme de ti. Me duelen tus lágrimas más que las mías, no te mereces sufrir, y mucho menos por mí. No merezco la pena, te he hecho sufrir, te he hecho llorar. Por eso es por lo que soy la que menos merece tus lágrimas

Eres increíble, el mejor chico con el que he estado jamás. Eres atento, tienes cuidado de cada uno de los detalles, te fijas en cada sonrisa, susurras cosas maravillosas. Eres gracioso, con sentido del humor. Me haces reír y divertirme, pasarlo estupendamente. Nunca me has dado un motivo para desconfiar de ti, nunca me has hecho daño. ¡¿Qué jodido problema tengo contigo?! ¿Por qué no puedo enamorarme de ti? ¿Y por qué lloro ahora, sin ningún motivo? Quiero amarte, en serio lo quiero. Pero se ve que hay algo que me lo impide, quizás esa muralla que construí alrededor de mi corazón para que nadie volviera a entrar..aunque pensaba que serías capaz de derribarla, ni yo misma puedo..

jueves, 6 de enero de 2011

He reido solo para hacer creer a la gente que soy feliz. He llorado hasta que se me agotasen las lágrimas, he perdonado lo imperdonable.He tenido , tengo y tendré a las mejores personas cerca. He querido como nadie lo hará jamás. He conseguido fuerzas donde no las había. He superado cosas que para mí parecían insuperables. He hecho reir a la gente con mil tonterías. He tendio el valor de construir un futuro que jamás se cumplirá. Me he comportado como una niña chica solo para que vieran que todavía tengo algo inmaduro dentro de mí. He sido el pañuelo de lágrimas de aquellos que se han derrumbado. Me he echo la sorda solo para no oír lo que no quería escuchar, y la ciega para no ver lo que dolía. He conocido al primer amor. He tenido enfrente al desamor. He tenido el coraje de decir lo que pienso. Me he tragado mi orgullo para no perder a personas importantes. Me he guardado cientos de lágrimas para hacer creer que soy fuerte. He tenido momentos de locura solo para ver como la gente es feliz. Lo he dicho todo con una mirada pudiendo sacar de ella mil palabras diferentes. He obligado a mi corazón a sentir cosas que no sentía. He construido una barrera a su alrededor, que sólo una perdona puede derrumbar, y no soy yo. He aguantado lágrimas y lágrimas que dejan claro que sigo amando a quien no debería. He mentido en cosas que nadie debía saber. He sido sincera con algunas cosas, quizás más de lo que debería. Me he enfrentado a personas que no merecían la pena, a las que he odiado. Y ahora, después de todas las cosas que he hecho, sigo poniendo esa absurda sonrisa y diciendo que soy feliz cuando por dentro voy marchitando poco a poco.


Te necesito..

lunes, 27 de diciembre de 2010

No hay nadie conmigo en este momento y las lágrimas abordan las mejillas. Sinceramente, pensé que no te necesitaba, me convencí a mí misma de que no estaba enamorada de ti y, ahora mismo, aún lo dudo. Mañana no quiero verte, no quiero ni siquiera hablar contigo. ¿Por qué se ha fastidiado todo? Quería estar sola contigo, los dos, disfrutando del día que es hoy y aprovechándolo al máximo, pero no. Todo tenía que ir mal al final. Y ahora se me quitan las ganas de que el día de mañana llegue, porque quería que fuera de una manera y es de otra y no lo soporto. Me duele todo esto. No tengo ganas de salir de mi casa, no quiero pisar la calle, en serio. Se me han quitado las ilusiones, totalmente. Sólo quiero abrazar a mi hermana y llorar, explicarle por qué lloro y que ella me abrace y me diga que no se llora por esa gilipollez. No quiero nada más, absolutamente nada. Y que tú te alejes de mí, que me olvides, porque me haces sentir culpable. Pero seguramente mañana nada de esto quedará, iré como si nada, sonreiré y no diré ni una palabra de todas las lágrimas que he estado derramando esta solitaria madrugada del día 27 de diciembre.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Felicidades little brother;


Siempre te echo la bronca, siempre discuto contigo, siempre te acabo chillando o pegando y parece que nunca nos llevamos bien. Pero hoy, precisamente hoy, te echo de menos. Quiero abrazarte y desearte feliz cumpleaños. Quiero ver tu cara de felicidad al ver tu regalo. Y tu carita de envidia al ver el mío. Porque por mucho que nos quejemos de nuestros hermanos pequeños siempre estaremos ahí para protegerlos, para amarlos, para sonreír a escondidas después de hacerles una putada ¿No es cierto? Queremos a nuestros hermanos pequeños y, cuando no están, los echamos de menos. Y cuando están, los echamos de más. Siempre es así.
Pero que te falten en un día tan especial es muy jodido. No poder cantarles cumpleaños feliz, no poder comer un trozo de su tarta ni cantarle una canción, como él tanto adora. Es tan triste..
Así que, Felicidades hermanito, vuelve pronto.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Christmas time;


Se escuchan risas desde el salón, el choque de los vasos, a Raphael cantando en la televisión. Se ven luces de colores, huele a Champagne. Sí, felicidades, es Noche Buena. Todo el mundo celebra tranquilamente en sus casas o en los bares, felices, divertidos, cantando, bailando y brindando. Puede que unos estén más o menos cansados, tengan más o menos ganas de fiesta, pero todos celebran. "Ha nacido el niño de Dios" dicen. Pero tú, tú simplemente no tienes ganas de nada. No tienes ganas de celebrar algo en lo que ni siquiera crees. Y además ¿Por qué te obligan a ser feliz? Se supone que la Navidad es sinónimo de Felicidad, pero NO. Para ti no. Estás sola en esta esquina de la casa, escribiendo esta entrada, estas letras, en este preciso instante. Los demás están demasiado ocupados como para fijarse en que no estás. Y ciertamente lo agradeces, no tienes ganas de que se fijen en las suaves lágrimas que recorren tus mejillas.
Te engañas a ti misma, te dices que no tienes ni idea de por qué estás llorando, pero sinceramente ¿Lo sabes? Lloras por su pérdida, lloras por la enfermedad, lloras porque, aún en medio de la gente, te sientes sola. Lloras porque necesitas a alguien a tu lado ahora y, sin embargo, es imposible que esté contigo. Lloras porque ni tú misma sabes lo que quieres. Y los ojos te arden, totalmente secos, sin una gota de líquido. Y tu cuerpo se ahoga, toses y quedas casi sin aire. Y la única solución es un vaso de alcohol que hace que arda tu garganta. No te sientes mejor, pero al menos lo intentas. ¿Qué coño puedes hacer ahora, cuando tu única compañía es un vaso de Vodka? Cuando lo único que te importa está ahí fuera, haciendo cualquier cosa menos pensar en ti.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Soy;

Sí, yo soy esa que llora cuando ríe. Y que es capaz de reír cuando llora. Soy esa que piensa mucho las cosas y que se preocupa de todo menos de sí misma. Soy esa que se equivoca y que no le importa hacerlo, porque sabe que errar es humano y que todos tenemos derecho a ello. Soy aquella que no se enamora a menudo, pero que sí se encapricha y que disfruta con ello. Soy aquella que sufre por amor cuando se enamora realmente, que llora hasta quedarse sin lágrimas. Que es capaz de reír hasta que no le queda aire en los pulmones. Aquella que cuando está con su mejor amiga hace tonterías, corre, grita, salta y vive. Soy esa que adora leer y que apunta las frases de los libros en su agenda. Que adora escribir, folios y folios, con todas las palabras que se le ocurren, todas las ideas que se le pasan por la mente. Soy aquella capaz de expresarlo todo en una mirada. O decir lo mismo en palabras. Soy esa que prefiere una Coca-Cola a un Malibú. Que prefiere leer un libro enorme a ver cualquier película. Que prefiere unas lentejas a una hamburguesa. Que está más cómoda en casa que fuera. Soy esa que discute con su hermano, que pelea, que pega como si fuera lucha libre y que luego se perdona y sigue como si nada estuviera mal. Soy aquella que adora las baladas lentas, es cualquier idioma. Que se pasa de romántica en muchas ocasiones. Que escribe poesías y textos románticos. Aquella que odia el jamón y las gambas, pero que adora los guisantes. Esa a la que le gusta cambiar de look, pero tiene miedo de quedar mal. Esa que adora el negro, aunque su abuela le diga que parece una cucaracha. Soy esa que baila sola en su habitación y disfruta con ello, esa que canta lo más fuerte que puede sin que le importe que la oigan, aunque sabe que canta mal. Esa que se muere de ganas de estar a solas con su novio al borde del río cerca de Triana. Esa que es muy friolera y que tiene que llevar varios chalecos para no empezar a tiritar. Esa que no aguanta más de dos horas sin música, incluso aunque le duela la cabeza. Sí, soy esa que piensa que San Valentín es un invento del Corte Inglés y que el amor se demuestra todo el año, pero que aún así adora ese día. Soy esa que no entiende por qué todos tienen que ser felices en Navidad, pero que aún así cree en su magia. Aquella que es agnóstica pero que cuando pasa algo acaba hablando con la nada como si le fuera la vida en ello. Soy aquella que siempre ha creído en el amor por internet, aunque las personas estén en otros países, en la otra punta del mundo. Aquella que en todas partes ve buenas fotografías pero que siempre olvida la cámara en casa. Soy esa que ha hecho muchas locuras en su vida, de las que ahora se arrepiente y que nunca repetiría. Esa que se vuelve loca con los ojos claros y con las palabras bonitas. Esa que odia los bolsos y que no quiere llevar nunca uno de esos. Aquella que teme a los insectos incluso más que a la muerte.

Soy esa que ama, incluso sin ser amada. Esa que sonríe incluso aunque esté mal. Esa que últimamente ha pasado uno de los peores momentos de su vida, pero que intenta superarlo poco a poco. Esa que ha perdido a una de las personas que más le importan, pero que intentará recuperarla. No ahora, más adelante. Esa que ahora mismo está enferma, congelada, con la garganta ardiendo y casi sin poder respirar, pero que está aquí porque se amarga por estar mucho tiempo en la cama. Aquella que canta aún estando afónica. Aquella que nunca saltó sobre los charcos de pequeña porque no tenía botas de agua y su madre le reñía.

Sí, soy esa que odia cantar en la ducha, porque se asfixia. Aquella que odia hacer lo mismo que los demás.

Fear;

Puede sonar estúpido, puedes decir que no tengo motivos para ello, pero no puedo evitar tener miedo. Sí, aunque estoy enferma, vengo a hablaros del miedo que tengo. Del terror que me causa ser un juguete más, de que no me atrevo a confiar. ¡ME ATERRA PERDERTE! 


Soy una chica demasiado normal, no tengo nada de especial, no soy guapa, no tengo un buen cuerpo, no soy divertida y soy demasiado tímida. No soy de esas que siempre tienen algo que decir, de echo, en muchas ocasiones, prefiero quedarme callada y dejar la mirada perdida. Tampoco soy de esas que hacen lo que sea sin que nada les importe, siempre he pensado mucho en la opinión de los demás, aunque ahora lo haga un poco menos. 
Soy de esas que se lo pasan mejor frente a un ordenador que en una discoteca, de esas que en invierno prefieren pasar la navidad en casa, con un chocolate caliente, en lugar de en una fiesta estupenda. De esas chicas que siempre soñaron con los príncipes de Disney, que aún creen un poco en el amor. 
Sí, soy de esas que prefieren un rato tranquilo en el parque a una botellona y que adora las canciones románticas y las baladas, aunque también adore el Rock o la música Heavy. Se podría decir que soy bastante sosa.. ¿Por qué te fijaste en mí?


No lo sé, no tengo razones para creer que me quieras, pero te estoy creyendo. Y es eso lo que me da miedo.

Desde ese momento me he sentido más libre y he comenzado a confiar más en ti y eso no es bueno. Siento que cada día te necesito más que el anterior y no quiero eso. El amor ya ha jugado bastante conmigo, ya he llorado suficiente y aún me queda tanto por llorar. Pero sinceramente, si esto es un juego, haz que acabe ahora. Olvídame y déjame olvidarte. Y si no, déjame que me enamore más de ti, déjame mostrarte hasta dónde soy capaz de llegar por ti. 

Porque sí, te amo y me da miedo amarte. 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Supongamos que te extraño;

Esta carta se la escribí a él, a él de quien tanto hablo, al mes de dejar de hablarnos. Ahora.. por suerte, volvemos a hablarnos, y él ya ha leído todo esto, ya sabe mis sentimientos hacia él, aunque ahora sean tan imposibles.. Yo lo eché de mi vida porque pensaba que me sentiría mejor y me acabé arrepintiendo.

"Tengo que escribirte esto, como si fueras a leerlo alguna vez en tu vida, como si tuviera alguna oportunidad de enviartelo, como si fuera a hacerlo alguna vez. Seguramente no, pero me gustaría hacerlo. ¿Sabes qué? Me arrepiento de haber hecho lo que hice, tal como te dije que haría. Me arrepiento, pero no se puede volver atrás en el tiempo ¿A que no? Mira que yo te he dado oportunidades, una tras otra, que te he seguido queriendo día tras día por mucho daño que hacías. Pero tú no lo harás. Al menos, aún guardo la esperanza de que vendrás a Sevilla en unos años, de que te quedarás, de que estarás conmigo.. Me gustaría saber si tengo que olvidarme de ese pequeño sueño, pero supongo que, aunque tuviera que olvidarlo, seguiría con la leve esperanza de verte.

Es imposible, lo peor es que lo sé. Es igual de imposible que que volvamos a hablar. Cuanto daría porque lograras leer esto, porque no me olvidaras, porque perdonaras lo que dije. Porque si hay algo que deseo es volver a ver tu ventanita en mi msn, parpadear tu nombre, que me escribas cualquier cosa, cualquier estupidez. Te echo tanto, tantísimo de menos..

He derramado tantas lágrimas en tan poco tiempo.. pero no se acaban. No se acaban. Y no puedo hacer nada para pararlas porque lloro por ti. Quiero llorar, aunque no supone ningún desahogo. Soy incapaz de ser feliz y empiezo a cansarme de falsas sonrisas. Quiero hablarte, decirte que no te escapes de mi vida, que me da lo mismo lo lejos que estés. No me importa nada, nada excepto tú. Tú y esa sonrisa que nunca he visto ni veré. Tú, con esa voz que tanto ansío conocer. Tú, tú, tú. Parece una especie de obsesión. Quizás no diría todo esto si supiera que realmente llegarás a leer esto.

Lo siento, lo siento. Tú.. no sabes, no sabes nada. No sabes cómo paso los días, no sabes cuantas veces lloro, cuantas lágrimas derramo, cuantas excusas tengo que poner para no sonreir. Yo.. ¿Puedes hacerte alguna idea de todo el tiempo que pierdo pensando en ti? No lo aguanto, ya no puedo más. Quiero escucharte decir esas dos palabras, quiero que sólo me las digas a mí. Pero no es así ¿Verdad? No, no lo es..

Si tuviera el valor de decirte que te quiero..que cada minimetro de mi alma es tuyo aunque no puedas tocarme. Me gustaría gritarlo, que se entere el mundo, decírtelo al oído por primera vez.
Porque recuerdo cada palabra, recuerdo cada te quiero. Recuerdo el primer 18 de abril que pasamos juntos, la primera vez que me dijiste que podíamos intentarlo. Me gustabas, desde el primer momento. Y cada día un poco más. Dejaste de gustarme y empecé a quererte. Ya lo pasé mal entonces, con los primeros "te odio", con las primeras palabras de desprecio. Imagina, un año después, como pude estar. Y me alegró tanto, había esperado tanto tiempo que volvieras a hablarme, me daba igual lo que dijeras. Pero no, encima dijiste "te quiero", con esa gracia que sólo tienes tú. Quiero volver a ese momento. Por favor.. Aunque por mucho que suplique, no se pueda volver al pasado.

No me arrepiento de haber estado con otra persona. Me hizo descubrir que te quería realmente..y que nadie..absolutamente nadie, me haría olvidarte.
Sólo quiero volver a estar como siempre, con una sonrisa estúpida mirando tu ventana en el msn.
Joder, no debí haber mandado aquello y eso que entonces me sentí bien. Pero sabía que me arrepentiría, lo sabía, lo presentía. Y sabía que no te olvidaría, y menos en el escaso mes que ha pasado. No soporto estar atada a ti de esta manera. Quiero ser libre y.. a la vez.. quiero quererte siempre.

Y sé que lo sabes, es lo que me jode. Sabes que eres lo mejor que me ha pasado en la vida y pasas de ello. Vuelve. Vuelve. Vuelve. Regresa a mi vida. Te necesito y sabes cuanto.
Sabes perfectamente que lloro mientras escribo esto, que cada noche suspiro una y otra vez, que recuerdo cada instante, cada vocal y cada consonante.
Que te amo joder..
Que aquí estoy, suplicandome a mí misma que saque el valor de dónde haga falta para ponerte un maldito privado en el tuenti con las dos primeras palabras que quiero que leas si volvemos a hablar. Deberían ser "Lo siento" pero me gustaría que fuesen "Te quiero". Porque es lo primero que se me pasa por la cabeza cuando pienso en ti, cuando alguien pronuncia tu nombre o cuando lo leo en alguna parte. Se me viene el mundo encima. Me pasan tantas cosas..cada día voy a peor. Cada día tengo más ganas. Y es..horrible. Depender de alguien como yo dependo de ti puede parecer muy romántico pero..seguro que no es eso lo que piensa quien se encuentra en mi lugar.

El mismo aire..parece estar contaminado, porque cada vez que respiro acabo suspirando, o llorando, o algo enferma. La luz..la luz ya no alumbra. Por claridad que haya en la habitación la sigo viendo oscura, no veo más allá de ti. El agua no me quita la sed, la comida no me quita el hambre, mis amigos no consiguen animarme..me consume el dolor y eso me da miedo, pánico. Porque cada día es peor que el anterior. Porque parece que cuando alguien dice que necesita a otra persona lo dice porque es una frase bonita, pero yo te necesito. Me voy debilitando día a día..

No quiero darte pena con palabras así, pero el word es el único que me escucha sin ponerme pegas o llamarme estúpida. Y soy estúpida, lo sé. Tú también lo piensas ¿No? No puedo evitarlo, estúpida enamorada.."

~wlelei

Reemplazo;

No podrías serlo, él es irreemplazable. Nadie ha conseguido hacerme olvidarle y seguramente tú tampoco lo consigas. Él es mi vida y siempre lo ha sido. ¿Quién podrá negarlo? Decidme una sola vez en la que no haya pensado en él, es una especie de obsesión. Y sé que cada vez se vuelve más imposible, cada estupidez que hago lo aleja más de mí pero eso no quiere decir que no lo siga esperando. Que cada día que pasa no lo cuente como uno menos para que llegue ese ansiado día que tanto espero, es que ni siquiera sé si llegará.

No conozco ni siquiera tu voz, sé que apenas somos dos desconocidos, pero también sé que estoy totalmente enamorada de alguien a quien no conozco, a quien nunca he visto ni escuchado, a quien nunca he rozado, ni abrazado ni besado. ¿Cómo puedo explicar esto? Sólo con tu forma de ser me llenas totalmente, no necesito nada más. Sólo necesito tus palabras. ¿Dónde estás? Te necesito, necesito hablar contigo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Sabes qué?

Me siento impotente. Sí, impotente, esa es la palabra.
No sé qué hacer ahora, y tengo la sensación de que estoy huyendo, de que evito tus palabras por miedo al daño que hagan. No sé cómo animarte, como decirte lo que tú ya deberías saber, explicarte que nada va a cambiar, que te queremos como eres, cada uno queriéndote de una manera diferente. No nos importa la forma de tu cuerpo, ni el color de tus ojos, ni de tu pelo, ni tu ropa.
Te quiero tal y como eres. Y ellos también.
A ninguno de ellos les ha importado lo suave que estuviera tu piel o lo largas que tuvieras las uñas. No joder, eso no importa.
Entiendo perfectamente que no te sientas bien contigo misma, yo tampoco lo hago, pero tienes que confiar en ti, un poco más. Y tienes que confiar en él. Creo que te ha dejado bastante claro que te quiere, de una manera u otra, fueras como fueras, compréndelo. No dudes de él, no dudes de qué hará, si seguirá o si huirá, porque no lo hará. Confía, porque confiar es lo único bueno que nos queda a las personas.
Confiar en los demás, hasta que hagan algo que nos haga desconfiar, es de las mejores cualidades que tenemos.
Si no confiamos, no tenemos nada, estamos solos. Por eso, confía en la persona que más amor ha demostrado que siente por ti, confía en esa persona que es la única capaz de hacerte feliz.
Si no quieres, no confíes en nadie más, ni siquiera me creas a mí, pero él.. es él.  Dale esta oportunidad, puede cambiarte la vida ¿cierto? Para bien o para mal, es una decisión importante decir sí o decir no.
Sea lo que sea lo que digas, que no sea por él, que no sea guiado por el miedo ni por la verguenza que sientes hacia ti misma. Elígelo según te lo pida el corazón.. o el cuerpo.

martes, 30 de noviembre de 2010

Porque sólo un sueño muere cuando se ha hecho realidad;

Qué cierto es.
Mientras queramos algo imposible.
Mientras deseemos cosas que no han sucedido.
Mientras los retos sean difíciles, cada vez más.
Mientras persigamos un sueño día a día, se mantiene vivo. Mientras no se realice, de una manera u otra pensamos en cómo realizarlo, en cuándo. Nunca un sueño se evaporará, aunque dejemos de pensar en él. Hasta que no se cumpla, seguirá en alguna parte de nuestros corazones, esperando resurgir, que volvamos a intentar realizarlo.
No quiero abandonar el sueño que tanto tiempo llevo soñando, cada vez veo más cerca el momento en que se cumpla y, a la vez, cada día las cosas cambian más y ese sueño podría volverse imposible con sólo algunas palabras. Aunque así sea, prometo no abandonarlo. NUNCA dejaré de luchar por él. Haré posible lo imposible en cuanto tenga oportunidad. Me da lo mismo lo que pase a partir de ahora, nada me hará cambiar de opinión.
Es mi objetivo, mi mayor deseo, aquel al que es imposible dejar de lado. El tiempo no podrá hacerme olvidarlo. Jamás. Haré lo que sea. Lo que sea. Para cumplirlo.
¿Tan imposible es tocar el cielo?

domingo, 28 de noviembre de 2010

Nada. Nadie. Nunca.

Estás sola, mírate. Nadie sabe que estás en esta situación, nadie te entiende, quizás simplemente a nadie le importa. No sabes cómo has llegado a estar así. ¿Por qué?¿Por qué lo haces?¿No te das cuenta? No sabes lo que haces. Vas a hacer lo que menos quieres, vas a hacer daño. Vas a hacerles daño. Y ya te estás haciendo daño tu misma. No puedes engañar al corazón, ¿recuerdas? No puedes hacerle creer una cosa que no es cierta, no puedes encajar una pieza en el lugar que no le corresponde. Ese lugar está reservado, lo sabes, sólo él estará ahí. Nada podrá reemplazarlo, ni igualarlo. Nada. Nadie. Nunca. Y esto sólo te hace perderlo cada día un poco más.

martes, 23 de noviembre de 2010

-One#

http://scapetheworld.blogspot.com/2010/11/introduction.html
"Mis recuerdos, todos los que tengo son con ella, desde que tenía aproximadamente tres años. Mi primer recuerdo.. es de su llegada.


Corrí hacia la puerta lo más rápido que pude, clavándome pequeñas astillas en los diminutos pies y esquivando las esquinas por realmente poco. Nada de eso conseguía quitarme la sonrisa de los labios. Tras de mí podía escuchar unos pasos, rápidos y ligeros, que me perseguían. Choqué contra la puerta principal, haciendo sonar el duro golpe por absolutamente toda la casa. Unos brazos se echaron hacia mí, preparados para cogerme, preocupados quizás por el pequeño accidente, pero yo tenía cosas mejores que hacer que quejarme y llorar por un golpecito leve. Me levanté queriendo agarrarme al pomo, eso era lo importante en ese momento. Me puse de puntillas y estiré los brazos. No me había sentido tan pequeño hasta ese momento. Seguí luchando por abrir la puerta, saltando y pataleando hasta que las mismas manos que habían querido cogerme abrieron la puesta de par en par.


Mis ojos imitaron a la puerta, abriéndose lo máximo posible. Caí de culo sobre el suelo, y volví a estirar los brazos. Quería cogerlo. Ese pequeño bultito envuelto en mantas que mi padre tenía abrazado. Ni siquiera me fijé en que mi madre no venía con él. Mi padre me sonrió y pasó por mi lado, dejando que la criada cerrara la puerta y me alzara en brazos. Pusieron al bebé en un montón de paja de la cocina, me dejaron al lado y tanto mi padre como nuestra sirvienta fueron a otra habitación. 
Mi nueva hermana tenía los ojos cerrados y podía ver su pecho levantarse al respirar, su pequeña manita abriéndose, esperando quizás que alguien la cogiera. Era la primera vez que veía un bebé, una persona tan pequeña, tan extraña para mí.
Pasé mi mano por su rostro, esa sería la primera vez que rozara sus labios, sus mejillas, su cuello.. Tenía la piel más suave que nunca toqué, se sentía bien en ese momento, hasta que abrió los ojos y me miró, con los ojos más claros que recordaré nunca, mucho más claros que los míos, de un celeste más pálido, como si lo hubieran mezclado con blanco.
En ese instante, tuve miedo. Pero no fui yo quien empezó a llorar y patalear, yo tan sólo me alejé para no llevarme las culpas. Y no recuerdo más de ese día, supongo que mi padre volvió a la habitación y recogió a mi hermana, pero no lo sé con seguridad.


Algo de tiempo después me dio por preguntarle a mi padre dónde se había quedado mamá, la echaba de menos.
Me asomé a la puerta de su habitación y miré cuidadosamente. La habitación era bien simple: una cama de madera con un colchón y una manta de tela eran la principal atracción de esa sala. Además había un pequeño mueble de madera para guardar ropa, una silla y una estantería con un único libro y un candelabro oxidado con una vela medio consumida por usarla las pocas veces que a mi padre le daba por leer. Y ya no tenía mucho más. Mi padre estaba apoyado en la ventana, con la mirada fija en el exterior.
-Papá.
No recibí ninguna respuesta, aunque, no sé por qué, tampoco la esperaba. Di un paso hacia el interior, haciendo rechinar la madera. Mi padre se giró y me miró fijamente. Seguidamente suspiró.
-¿Qué ocurre Alexander?¿Tienes hambre? Si es eso, deberías decírselo a Nicoletta, sabes que es ella quien prepara el desayuno, aunque ahora está algo ocupada con Alykze.
-No es eso. Uhm..papá..quería preguntarte.. ¿Dónde está mamá?
Los minutos de silencio que vinieron a continuación me advirtieron que lo que mi padre tenía que decirme ahora no era agradable de escuchar, nada agradable.
-¿En serio es momento para hablar de tu madre?
Asentí con la cabeza. Quería quitarme la duda lo antes posible y, aunque con esa edad no entendía lo que mi padre quería decir, poco a poco me hice a la idea de que no volvería a verla.
-Tu madre se ha ido de viaje, muy lejos.. un día irás a buscarla, no te preocupes.
Miré al suelo. En ese momento quise salir corriendo, coger un caballo y salir a buscarlo a donde fuera, sin saber que ese lugar no era terrestre y por mucho que caminara o cabalgara no llegaría. Aún me quedaba mucho para llegar a donde estaba mi mamá, o eso decía mi padre en mi oído mientras me abrazaba, mientras lloraba en mi hombro y besaba mi mejilla. Yo no lo entendía. Volveríamos a ver a mamá pasara el tiempo que pasara, volveríamos a ser una familia, ahora con un miembro más ¿No?
No, eso nunca ocurriría, lo entendía dos años más tarde, la primera vez que pisé un cementerio."

lunes, 22 de noviembre de 2010

18;

Nadie debería saberlo, todos me lo reprochan, pero.. 
¿Qué puedo hacer yo contra esto?
Absolutamente nada.
¡Yo no lo he elegido, joder! Vale que tengo parte de la culpa por no dejarme a mí misma olvidar.
Vale que yo misma quiero seguir amándolo.
Pero yo no lo he elegido.
Cada una de las lágrimas que derramé por él, yo no las elegí. Ni tampoco todo lo que él me hizo reír.
Todos los momentos, las sonrisas, las promesas, los te quiero que pasaron a convertirse en te amo. 
Nuestra fecha y todo lo que ese número trae consigo.
Todas y cada una de las veces que lo he echado de menos, como ahora mismo.
Esas veces que he quedado sin respiración por sus palabras, para bien o para mal.
La forma en que este amor parece no desvanecerse con nada ni por nadie.
A pesar de la distancia, a pesar de no conocer siquiera su voz.

Las letras de su nombre, las fechas importantes, los mensajes privados, los instantáneos, los llantos, el dolor, la rabia, las mentiras, la impotencia, el desánimo, lo que supuestamente parecía el olvido, la verdad, de nuevo el llanto, la alegría, las ganas de estar con él, de hablarle, de, al menos, cruzar una palabra, sólo para saber que sigue ahí, que no se ha ido, que no se esfuma así como así, aunque lo parezca. La promesa de cumplir esa promesa, la certeza de que al menos uno de los dos la cumplirá de alguna manera. La seguridad de que pasen los años que pasen, digan lo que digan los demás, haya los chicos que haya, llegará el momento de mirarle a la cara, echarme a llorar y gritarle un "te amo". Lo prometo. En cualquier momento, cueste lo que me cueste, voy a verte, voy a amarte, voy a besarte y voy a decirte lo que tantas ganas tengo de decir con mi voz,  y no con las letras.

Sientes miedo, miedo a confiar.

Y si no entregas, nunca llegarás.
Sé cómo te sientes ahora mismo.
Sé que no quieres perderla ahora que la tienes.
Sé el miedo que se siente a perder lo que más quieres, yo también lo he sentido. Por muchas veces que él me decía que yo era la única para él, no podía creerle. Sentía que tenía un nivel inferior, que era demasiado para mí. Incluso me preguntaba cómo podía estar conmigo. Él tenía todo lo que yo necesitaba. Adoraba su forma de ser, adoraba su físico, lo adoraba.
Por eso entiendo tu miedo: Cuanto más quieres a una persona, mayor es tu miedo a perderla. Cuanto más quieres a alguien, más perfecto es y, claro, todo el mundo quiere a alguien perfecto, por eso el temor a que alguien te la robe, por así decirlo. Es como comprarse un reloj de oro. Contra más caro, más posibilidades de que alguien quiera robarlo y más miedo a perderlo.


Pero ella no es un reloj, ella sabe elegir. Y para bien o para mal, te eligió a ti, no merece la pena dudarlo. 
Para ella lo perfecto
eres tú

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Cold

Siento frío. Es un frío que no se quita con mantas, no se quita con las estufas, ni con el calefactor. Este frío se cuela por los huesos, me arrincona en las esquinas y me hace abrazarme a mí misma. Y así, en esa posición, me doy cuenta de que ese frío es el mismo que he sentido toda mi vida. El mismo frío que sentía de pequeña, cuando veía a aquel hombre pegarle a mi madre, cuando escuchaba sus gritos. Cada vez que mi madre contaba una nueva anécdota sobre cómo él había roto un cenicero sobre la cama para hacerla clavarse los cristales, sobre cómo quemaba su ropa y su maquillaje porque se lo había comprado sin preguntarle, sobre cómo se apoyaba en la ventana amenazando con suicidarse si ella no había algo por él. Es el mismo frío que sentí cuando me golpeó contra el sillón y pensé que moriría. No podía gritar, no podía llorar..no podía respirar. Mi cabeza me dolía y no sabía qué hacer, él simplemente se quedó mirando cómo pasaba los segundos sin una gota de aire. No sé cómo mi abuela pudo hacerme respirar mientras mi madre le gritaba a ese hombre. El mismo hombre al que una vez me obligó a llamar papá.
Este frío también me recuerda el dolor que me producía ver como en el colegio se reían de mí. Ver que todos los niños jugaban, unos con otros o todos juntos y que yo le tuviera miedo al recreo. Era el momento en que peor lo pasaba. Lo odiaba. Odiaba quedarme dando vueltas, o quedarme sentada en un rincón, totalmente sola. Veía a los demás reír, charlar. Cuánto quería ser como ellos. Quería gustarle a los demás, quería caer bien, quería ser una más, no sentirme aislada. Es horrible que te llamen del psicólogo del colegio para hablar contigo y te digan que tu hermano está preocupado porque siempre te ve sola. Eso.. es lo peor. Tu hermano, mucho más pequeño, que apenas entiende nada, y ya se preocupa por cosas como esa.
Y duele, no sabes cómo duele, que de la única manera en la que puedas acercarte un poco al resto de la gente sea por Internet, comunicándote con personas a las que no puedes ver en persona, que nadie más que tú saben que existen. Duele que la primera vez que te enamores sea de un chico del que no sabes cómo es físicamente, aunque conozcas su personalidad de la A a la Z. Duele la primera vez que abrazas a la almohada buscando su calor.
Duele ver cómo te quitan a tu hermano de los brazos, como te obligan a madurar antes de tiempo, a perder tu infancia por culpa de un tío que ha jugado con quien menos se lo merecía. Duele que seas capaz de entender todos los problemas de los demás como si hubieras estudiado psicología y que no sepas jugar a las canicas, porque no tuviste cuándo ni con quién jugar. Se siente mucho más frío cuando recuerdas los cariños que te fueron negados. Las palabras de desprecio. ¡Niñata! La prohibición de estar con tu propia madre, no poder entrar a su casa. No tener recuerdos de tus amigos de la infancia, simplemente porque no has tenido amigos de la infancia. Dime, si con todo esto, no debería sentir frío.

martes, 16 de noviembre de 2010

Introduction;

"Sus pies flotaban suavemente al son de la muerte. Ya podía saborear ese dulce sabor. La muerte..La muerte tiene una música propia, lenta..tan extremadamente suave. El sonido más hermoso que pudieras escuchar durante toda tu existencia. Lo primero y lo último que oirás, lo único de lo que no tendrás tiempo de arrepentirte.

Ella lo escuchó en ese momento. Se dejó llevar por esa música, movió sus pies siguiendo aquel son. Sabía que conocía perfectamente su destino, por eso todos los que la rodeaban podían ver la paz en sus ojos, la tranquilidad de saber lo que ocurrirá a continuación. Y también se veía esa ilusión, esas ganas de que el momento llegara, unas ganas inmensas.

La vi alegre, con esa sonrisa en sus labios. Puede que ella no supiera lo que había al otro lado, pero sí sabía que algo la esperaba allí.. Y ese algo para ella lo era todo.

Todo..¿Qué es todo? Su vida, su alma, su corazón. Todo..su todo..era yo."

domingo, 14 de noviembre de 2010

13#.

Recuerdo tu voz. Parece mentira pero la recuerdo. Recuerdo que me enamoraste con la primera palabra. Y no me hace falta recordarme que hoy vuelvo a echarte de menos. Recuerdo que cada frase que decías me hacía sentir única. Recuerdo mis celos. Recuerdo tus palabras: "Ah ya recuerdo..No puedes obligarte a quererme..". No me obligué a hacerlo, fui enamorandome de ti poco a poco, cada día un poco más. Cada palabra, cada te quiero. Cada uno de los besos que soñaba con darte.
Recuerdo cuando, al principio, te dije que todo se acaba superando, que las heridas se acaban cerrando, aunque dejen marca. Dijiste que me seguirías amando aunque lo superaras. ¿Dónde ha quedado ahora eso? ¡¿DÓNDE?! ¿Dónde fueron los deseos de hacerme feliz?¿Y esos deseos de ser el único en el que yo pensara?¿Qué hay de cuando me decías que no soportabas un maldito día sin mí? Dijiste: "Solo quiero demostrarte que vale la pena estar conmigo.." ¿En serio?¿Para qué?¿Para sufrir como me has hecho sufrir?¿Para que hayas dejado de hablarme de un día para otro? ¡QUIERO ODIARTE, MALDITA SEA! Es lo único que quiero ahora mismo. Entiendo cómo te sentiste, cómo me odiaste en aquel momento cuando dijiste que querías que me hicieran tanto daño como yo te había hecho. Te lo tomaste muy en serio ¿Eh? Lo has logrado, tranquilo, lo has logrado. Me has empujado a un pozo del que nadie intentará sacarme, es demasiada molestia y los chicos sois así. No os molestáis. ¿Tan falsos eran tus "te amo"?¿Tan falso era cuando me dijiste que vendrías por mí?...
En fin, gracias. Muchas gracias. Por hacerme perder la confianza sin haberla recuperado del todo. Por hacerme sentir mucho más miedo a lo que ocurrirá a continuación. Me has demostrado que habiendo caído a lo más hondo, se puede seguir cayendo.
¿Cómo te sientes cuando sabes que alguien importante para ti está llorando? Cuando sabes.. que se encuentra mal. Sabes que está sufriendo, que lo único que hace es mojar la almohada con sus lágrimas y buscar algo con lo que dañarse a sí misma, algo para desahogarse, lo que sea.
Quieres hacer todo lo posible por esa persona, pero no sabes por dónde empezar, no sabes qué decir, cómo actuar. Intentas acercarte a ella pero una vez dicho lo primero ya no sabes qué mas escribir. Cuando ves que se desconecta sigues su ventanita hacia abajo, mirando cómo desaparece. Te preocupas aún más, miras el móvil, no te atreves a llamarla por miedo a molestar, pero tu preocupación va en aumento. Quieres tener noticias de esa persona, quieres saber que está bien, porque temes por ella por encima de todo. ¿Qué habrá pasado?¿Dónde habrá ido?¿Estará mejor?¿Estará peor?¿habré hecho algo que le haya dolido, algo que le haya molestado?
Mis primeros pensamientos cuando la veo desconectarse es que podía haberlo impedido, quería haberla ayudado, todo lo que hubiera podido. Pero no lo hago. ¿Por qué?¿Por qué las intenciones se quedan como intenciones? Cualquier cosa que haga será mejor que quedarse quieta, haciendo que ella sienta que la ignoro. No lo hago, nunca lo he hecho, lo juro. Sólo me da miedo decir algo indebido y ponerte peor. No quiero hacerte llorar yo también, no quiero desanimarte más aún. Y lo siento. Lo siento si lo hice alguna vez, lo siento si alguna vez lo hago. Sólo.. debes saber que te quiero..y que voy a estar ahí aunque lo único que quieras sea pegarle a algo, yo me ofreceré para ser ese algo. Te apoyaré pase lo que pase.. Y aunque a veces me de miedo hablar, estoy ahí. Estoy tras la pantalla, estoy tras el teléfono, estoy tras un metro y un autobús. Estoy aquí.